Prolegómenos al desarrollo urbanístico del Novo Sancti-Petri

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La inclusión en su urbanización de un gran campo donde practicar el deporte del golf, un deporte casi desconocido en la zona, tuvo una gran influencia en su modelo de desarrollo urbanístico

Nos parece que es de justicia resaltar que la gran influencia, el gran determinante, en el modelo de desarrollo urbanístico del Novo Sancti-Petri ha sido la inclusión y adaptación en su urbanización de un gran campo o cancha donde practicar el deporte del golf. En este caso se diseñaron y construyeron lo que podríamos definir como dos campos de golf conjuntados y con posibilidades de uso no solo para el turismo sino para profesionales, 36 hoyos con más de 12.000 metros de recorrido. Tengamos en cuenta que el juego del Golf consiste en hacer un recorrido de poco más de 6.000 metros que contiene 18 hoyos introduciendo una bola en cada uno de ellos impulsada con diferentes palos y con el menor número de golpes.

Evidentemente para que una instalación dedicada al golf de estas características, en una zona en la que este deporte era prácticamente desconocido, fuera rentable y amortizable nunca bastaría con la existencia de un club, era necesario buscar y encontrar jugadores que lo pudieran utilizar esporádicamente o por temporadas y en esto los hoteles de su entorno encontraron un aliado, muy beneficioso, para ofertar algo más que el sol y la maravillosa playa de la Barrosa con la que nos ha dotado la naturaleza.

La actual ordenación del Novo se comienza a trabajar sobre el año 1985 y por fortuna se intenta ordenar una finca de 350 hectáreas que no estaba contaminada por ninguna parcelación, entendemos que un caso único en Chiclana y mucho más singular en suelos cercanos a la costa. El terreno que se encontraba ordenado como suelo urbanizable en el primer Plan de Ordenación que tuvo Chiclana y que se conocía como plan Doxiadis ya fue aprobado en 1964.

La finca en cuestión se conocía por aquellos años con el nombre de Tilfisa (mercantil financiera sociedad anónima) y nunca fue un latifundio de 350 hectáreas sino que fue producto de la agrupación o agregación de al menos 164 parcelas, linderas entre ellas. Tal vez los dueños de dicha sociedad que a su vez eran dueños de “Laboratorios Made” hoy ya desaparecida pero que por entonces se encontraba desarrollando su actividad en Murcia, pretendían ir desarrollando urbanísticamente la finca durante los años 60 y 70, por entonces ya se desarrollaba con tremenda fluidez e inversiones la costa del sol.

Esos años coinciden con el primer “boom inmobiliario” que se produce en España durante los años que cuentan desde 1963 al 1973, año este último en el que se produce la primera gran crisis del petróleo coincidiendo con la cuarta guerra árabe-israelí. En tan solo unas semanas el precio del petróleo aumenta en casi cinco veces, pasando de 2,5 dólares a 11,5 dólares y sumiendo a nuestro País en una inflación galopante y una crisis económica sin precedentes hasta entonces.

La primera ley del suelo se había aprobado en 1956 y en 1963 en Diciembre se aprueba complementando a la misma la ley sobre “Centros de Interés Turístico Nacional” “respondiendo al auge del turismo en nuestro país y con el propósito de ordenar este fenómeno e incentivar el desarrollo de las zonas turísticas”. Curiosamente el plan Doxiadis se aprueba en 1964,uno de los primeros en realizarse en España, y se rumorea que financiado por Tilfisa. No obstante esta sociedad nunca planificó ningún Centro de Interés Turístico, algo que si consiguió la finca lindera, la actual “Loma del Puerco” con terrenos que en su día pertenecieron a Campano. Dicho Centro, el de la Loma, se tituló “Los Ángeles de la Barrosa”, se aprobó en noviembre de 1966 por los Ministerios de Turismo y Hacienda y se asentaba sobre 158 Hectáreas y se autorizaban 5000 plazas turísticas la mayoría residenciales y al menos dos Hoteles.

SIN LEY DE COSTAS
Sin entrar en ninguna valoración, la realidad fue que para los años 80, no se habían desarrollado ninguno de estos suelos y tampoco se habían vuelto a dividir por parcelas. Evidentemente, en aquellos años, nadie pensaba en las posibilidades del golf y el plan Doxiadis concentraba la edificabilidad en los dos primeros kilómetros de suelo junto al mar, que para entonces no estaba delimitado ya que no existía la Ley de Costas y las fincas registralmente lindaban con dicho mar. Los hoteles que se preveían en “Los Ángeles de la Barrosa” se planificaban, con la moda de entonces, hasta una altura de once plantas.
Tal vez fueron la crisis económica y el viento de levante los que ahuyentaron a los posibles inversores.

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