Un trabajo de “horas, paciencia y mucha ilusión”

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El tallista Manuel Oliva muestra uno de sus trabajos al alcalde de Chiclana, José María Román, en presencia de Joaquín Páez.
El tallista Manuel Oliva muestra uno de sus trabajos al alcalde de Chiclana, José María Román, en presencia de Joaquín Páez.

Manuel Oliva, desde su taller en Chiclana, afirma sentirse “orgulloso” de todo el trabajo que desempeña a lo largo del año

Ilusión es el secreto para poder llevar a cabo el trabajo que desempeña el tallista chiclanero Manuel Oliva en su taller de la Avenida del Mueble. Así lo ha reconocido durante la reciente visita que le ha rendido el alcalde de Chiclana, José María Román, en compañía de los ediles Adrián Sánchez y Joaquín Páez.

Manuel Oliva explicó que su trabajo es “de echarle horas, paciencia e ilusión, porque sin ilusión esas horas se harían interminables”. “Además, esa ilusión es la que se refleja en el trabajo y es algo que aprecia la gente”, algo que se nota en la cantidad de trabajo que tiene desde que abrió su taller. El tallista chiclanero ha afirmado sentirse orgullo con el trabajo que desempeña a lo largo de todo el año.

También explicó que las tallas las realiza en madera de cedro, usando el pino para la estructura de los pasos. Además, entre sus trabajos más recientes destacan un paso del que se hizo entrega precisamente la semana pasada para la Virgen de los Dolores de El Puerto de Santa María, mientras que en junio realizará otra entrega para el Sagrado Corazón, también de El Puerto. Otros de sus trabajos son la trasera de El Despojado, de Cádiz; unos candelabros para la Hermandad de Servita, de San Fernando; el frente del canasto de Afligidos, de Chiclana, así como retablos o diversos juegos de candelabros.

Manuel Oliva León nació en 1987 en San Fernando en el seno de una familia trabajadora, pero sin ninguna vocación artística. La única vinculación con la madera llega de su abuelo por parte de madre. Desde muy pequeño empieza a destacar tanto en el dibujo, manualidades o trabajos en maderas en el colegio, entre otros campos. Su pasión por la Semana Santa le lleva a darse cuenta de que su sueño iba a ser el de aprender el oficio de la talla en madera. De ahí que su gran obsesión empezara a ser la de querer realizar pasos-tronos, enseres y, en definitiva, todo lo que conlleva trabajos de talla hacia las Hermandades y Cofradías.

A los 16 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Jerez para estudiar el Bachiller de Artes Aplicadas. Termina estos estudios y se traslada a Sevilla, con 18 años, para ingresar en la Facultad de Historia del Arte y comenzar la licenciatura. A partir de ahí ,se propone entrar de aprendiz en algún taller de talla. A las pocas semanas de comenzar el curso lo consigue. En ese corralón de Francisco Verdugo se nutriría de arte durante unos años hasta que en 2009 decide independizarse y empezar una nueva etapa en su vida profesional, trasladándose a Chiclana donde monta su taller.

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