El veneno que te cura

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LUIS ROSSI/Chiclana

A lo largo de la historia de la medicina siempre se ha partido de la propia naturaleza para poder curar enfermedades. Las propiedades curativas de las plantas es un asunto que está muy interiorizado dentro de la sociedad. La miel posee un sinfín de posibilidades curativas y son conocidas sus propiedades antisépticas, dietéticas, edulcorantes, tonificantes, calmantes, laxantes y diuréticas.

Quizás menos conocidas son las posibilidades que abarca el veneno de las propias abejas, donde se puede encontrar un ungüento para sanar o aliviar determinados males. Proveniente de la medicina natural, con estudios en la Escuela Internacional Bee Natura de Chile, en Chiclana se está llevando a cabo una novedosa técnica con el veneno de las abejas: la apiterapia.

Laura Vega, que ejerce en Fisio Salud Chiclana, lleva un tiempo atendiendo a deportistas y otros pacientes que ven, en esta técnica, una cura para problemas como artritis, tendinitis, lumbago, ciática, fascitis plantar y enfermedades autoinmunes (artrosis, fibromialgia, esclerosis, entre otros).

“La apitoxina (veneno) penetra en la zona en una dosis muy baja, pero lo justo para inocular la parte curativa”, comenta Vega quien resalta que se trata “del antiinflamatorio más potente que existe ahora mismo”.  Cuando una abeja de pica te inocula en el cuerpo 0,3 mililitros, sin embargo, con las microdosis controladas, la cifra baja a 0,03.

TRATAMIENTO SENCILLO

Lo primero que se solicita a las personas que van a la consulta es un análisis de sangre. Es imprescindible conocer las alergias y si está embarazada o posee un marcapasos. Después el tratamiento va evolucionando con las sesiones. “Las primeras veces puede picarte pero luego la zona a tratar se acostumbra”, comenta Vega.

El proceso es muy simple. Comienza tratando el lugar con hielo (para insensibilizar), luego con unas pinzas coloca la abeja hasta que penetra su aguijón. A los diez segundos se quita y se saca el aguijón, volviéndose a tratar la zona con hielo y con una crema natural hecha de miel. “La inflamación se reduce y el dolor empieza a menguar”, según la profesional que, además, se ha metido tanto en el estudio de las abejas que incluso posee sus propias colmenas.   

COMPUESTO DEL VENENO

La explicación técnica es más compleja. La apitoxina está compuesta, preferentemente, por melitina (frena el orden erróneo de los linfocitos), apamina (que es una neurotoxina), adolapina (analgésico), fosfolipasa (regenerador de células del sistema nervioso), hilauronidasa (vasodilatador), histamina, dopamina y noradrenalina. Este combinado, en pequeñas dosis y con la praxis necesaria, combate el dolor de una manera sencilla y natural.

Al picar la abeja muere y esto, muchas veces, crea controversia entre algunos pacientes. Ante esto, Vega utiliza abejas viejas, que son las que salen antes de la piquera para alimentarse y a los cuarenta días mueren, pero antes, hacen una gran labor pudiendo paliar los efectos de alguna enfermedad a una persona.  Las lesiones deportivas más frecuentes que trata Laura Vega son epitrocleitis (conocido como codo de golfista), epicondilitis (codo de tenista), tendinitis, busitis, esguinces o fascitis plantar.

Técnicas novedosas con una tradición milenaria que, poco a poco, van cobrando auge entre los pacientes que no encuentran curas en la medicina general y necesitan este tipo de técnicas que se están transmitiendo gracias al boca a boca.

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