Manuela Gómez, una vida dedicada a la lucha en favor de la igualdad de las mujeres

Manuela Gómez

Manuela Gómez

Decía el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht que “hay  hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.
Este pensamiento, plenamente vigente y necesario en nuestros días,  podría servir para ilustrar en clave femenina  la vida de  unas de esas ilustres chiclaneras, de nombre Manuela Gómez, que desde muy temprana edad ha consagrado su vida a reivindicar y luchar por los derechos de las mujeres y contra la violencia de género.

“Resulta gratificante volver la mirada atrás y comprobar que después de más de 30 años de lucha las mujeres gozamos de unos derechos y unas libertades que en aquellos tiempos eran impensables”.
“Recuerdo los insultos que sufríamos y aquellas pintadas en la sede de la asociación que nos tildaban de putas y de ambicionar el poder por el simple hecho de reunirnos para hablar y emprender acciones pacíficas en favor de la igualdad de las mujeres”.
“Eran años muy difíciles, hasta tal punto que  muchas mujeres tenían que mentir en sus casas cuando venían a la asociación (Asocum) porque no estaba muy bien visto”.
Amante de la política, “en mi casa mi padre nos contagió esa pasión”, Manuela recuerda cuando asistía con su hermana Antonia -ya fallecida y su otra mitad en esta lucha- a charlas de corte religioso que “nos escandalizaban y que, si cabe, nos reafirmaban más en la firme convicción de que había que luchar por nuestros derechos”.
No fueron tiempos fáciles, aunque Manuela los recuerda con alegría porque  “existía una clara idea de que para alcanzar nuestros objetivos teníamos que mantener un espíritu activo de lucha, algo que, lamentablemente, creo que se ha ido perdiendo”.
Una pérdida a la que une la de las ideologías y, con ello, a la aparición de fenómenos “tan escalofriantes y perjudiciales para las mujeres” como Donald Trump o Marine Le Pen.
“Creo que no somos verdaderamente conscientes de lo que significa para nuestra  sociedad la aparición en la escena política de este tipo de personas.  Líderes de países poderosos y democráticos que muestran una peligrosa actitud de rechazo a nuestro colectivo y a otros que para ellos son razas inferiores y que, para colmo, son votados”.
Preocupación a la que suma la de comprobar con cierto asombro “cómo somos capaces de encajar con cierta normalidad la pérdida de derechos que ha costado mucho conquistar” o la aparición de actitudes machistas “entre nuestros jóvenes que creíamos ya superadas”.
“La verdad es que creía que ya habíamos superado esa idea de que el control, los celos enfermizos e incluso la violencia por parte de nuestra pareja eran señales de amor, pero lamentablemente eso no es así, lo que nos alerta de que, muy al contrario de lo que podíamos pensar, aún queda mucho camino por recorrer”. Un camino del que no se piensa apartar Manuela Gómez. “Mientras exista un acto de desigualdad o un gesto de violencia a la mujer aquí estaré”.

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