Recuperar una seña de identidad

Labores de despesque en una de las salinas de Chiclana

Labores de despesque en una de las salinas de Chiclana

J.M.Reina/Chiclana

Pese a estar anclados, quizás, a la idea de que fue en un tiempo pasado cuando la relación entre el hombre, la tierra y el mar tenía una importancia trascendental para la economía de la zona y para la propia supervivencia; los esteros y marismas de la Bahía de Cádiz, que es decir en gran medida de Chiclana de la Frontera, siguen estando ahí, brindando un enorme potencial que se ha convertido en materia prioritaria para el gobierno de José María Román.

“Aunque muchas veces se desconoce, el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, del que formamos parte destacada, tiene una extensión de 10.000 hectáreas. Nosotros, concretamente, ocupamos 2.000 hectáreas de este territorio y, con ello, de una forma de entender la vida que está en la memoria de los chiclaneros y que siempre ha sido parte destacada de nuestra economía e identidad”, destaca el alcalde.

Es por este convencimiento, que ponía sus miras en la creación de empleo, que el gobierno municipal impulsó un ambicioso plan para, a través de los esteros de propiedad pública y el alquiler de otros de titularidad privada, brindar a las familias ligadas a este sector un medio de vida y trabajo.

“Nuestra idea inicial era poner a disposición de los chiclaneros un total de 400 hectáreas. Una explotación cuya inversión pensábamos facilitar acudiendo a subvenciones, pero la ley en estos momentos solo contempla esta vía para suelo de titularidad privada, por lo que hemos decidido no continuar en ese proceso de alquiler de suelo”, explica .

“No obstante”, subraya, “seguimos creyendo y apostando por esta línea de desarrollo y, de hecho, ya se están finalizando los trámites administrativos para que las familias ligadas al sector puedan acceder a la explotación de los esteros con los que ya contamos”.

Una superficie que se localiza en Carboneros, el Cabañal, Bartivas y Santa María de Jesús.

“Creo” (José María Román dio sus primeros paso como biólogo en este sector), “que no podemos darle la espalda a un territorio con tanto potencial como es el de las marismas y los esteros y, menos aún, si sabemos que en ellos se crían peces con sabores que no se encuentran en ningún otro espacio natural”.

En esta línea de singularidad, producto con seña de identidad y puesta en valor del mismo, el Ayuntamiento de Chiclana pondrá en breve una lonja dedicada exclusivamente al pescado de estero, una iniciativa que tendrá su localización en uno de los espacios más emblemáticos de su extenso y rico territorio, Sancti Petri.

“Es una idea que nos ilusiona, en la que creemos y que, además, puede ser esa lanzadera definitiva que precisa nuestro pescado de estero para que, tal y pretendemos, sea reconocido y comercializado bajo la denominación de Pescado Natural de Estero en la que también estamos trabajando”.

“El proyecto”, concluye José María Román, “ya se encuentra redactado y en breve lo presentaremos públicamente. Es un buen proyecto que hemos realizado con la ayuda del Grupo de Desarrollo Pesquero del Litoral”.

Un espacio de oportunidades

Además de la línea de puest en valor a través del cultivo de peces, el aprovechamiento de este rico y singular espacio natural también pasa para el Ayuntamiento de Chiclana por su explotación como escenario privilegiado para el avistamiento de aves o las actividades turísticas ligadas a esteros y marismas.

“Queremos potenciar el papel de esta zona como atractivo turístico, algo en lo que juegan un papel muy importante los esteros (despesques) o las salinas, en las que, como ocurre en el Centro Medioambiental, se posibilita conocer de forma muy didáctica esta cultura”, explica José María Román.

“Asimismo”, añade, “no debemos olvidar el turismo ornitológico y algunas iniciativas gastronómicas que también sirvan para dar a conocer nuestros productos”.

Y es que las salinas y esteros de Chiclana de la Frontera forman parte de ese mágico corredor del paso anual de las aves migratorias de un continente a otro.

Además, Chiclana es uno de esos paraísos naturales en los que se escenifican labores artesanales que, como si el tiempo no hubiese pasado, hunden sus raíces más profundas en las civilizaciones fenicia y romana.

Tareas como el cultivo de la sal (en la localidad se localiza una de las cinco salinas artesanales que aún existen en la Bahía de Cádiz, Bartivás) o la cría de peces de estero (doradas, bailas y lenguados) que se desarrollan en un entorno natural único e inigualable

Un paraíso natural que se interpreta en toda su dimensión en el Centro de Recursos Ambientales ‘Salinas de Chiclana’, ubicado en la Salina Santa María de Jesús, en pleno corazón del Parque Natural.

 

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