Manolo Meléndez, director de la Biblioteca Municipal

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L.ROSSI/Chiclana

Decir Cultura en Chiclana es decir Manuel Meléndez; decir Chiclana, es decir Manolo Meléndez. Tras insuflar esta dosis alta de piropos ribereños, cabe nombrar, con la guasa de un chirigotero y con la sencillez que dan los años, a don Manuel Meléndez Butrón. Actualmente, el director de la Biblioteca Municipal se halla inmerso en mil proyectos que, quizás, ni él mismo conoce. Proyectos que rondan en su sazonada mente y que día tras día se le van, pensado en hacer algunos de ellos. Libros, historias, algún cuplé, una fecha, un estribillo, un momento, la letra que nunca hizo, las agudas de un pasodoble con muchas agudas… Todo ello pasa por su cabeza mientras realiza su labor en la Biblioteca Municipal, o en algún lugar que la encomienda lo requiera.

Meléndez es un archivo histórico en sí mismo. Un rato de conversación es sacarte el nombre de mil agrupaciones, sus autores, directores, componentes y, si me apuras, la publicidad que llevaba en el bombo. Reconocido con galardones diversos (fue el primer Insignia de Oro del Carnaval de Chiclana), pregonero de las fiestas (de los que se escriben su propio pregón), probador de todos los palos de Carnaval, carismático rapsoda ‘homenajeador’, cree que su tiempo de pluma se está agotando y, lo que no quiere saber, es que su nombre en la Meca de losladrillos coloraos retumba constante en forma de barquilla. Otra cosa es el Carnaval, otra cosa es el Concurso…

Su libro ’25 años de Carnaval y uno de propina’, no es más que una recopilación de coplas, nombres y agrupaciones que ha parido la tierra que baña el Iro y que corona Santa Ana. Una tierra de donde nace el ‘Oro Blanco’ y que él también se encargó de ensalzar minuciosamente en un popurrí que bien merece tener un hueco en el tan cacareado Museo del Vino. Un pregonero constante que tiene su propio mapa, para que la gente de dentro y de fuera sepa cómo se leen las calles de Chiclana. “Calles y Plazas”, un nomenclátor histórico para saber de dónde venimos y por dónde vamos. No hay carnavalero que no haya tenido vinculación con este guardián del saber y, por eso, hasta su puerta acuden jóvenes, y no tan jóvenes, para beber del pozo de las vivencias y las letras, muchas más que en román paladino, de un viejo trovador medieval, forofo agitador de banderolas, indio gorrón, un cara dura de lujo, que sabe que vive en un mundo aparte. Y es que, aunque tenga 134 razones para no seguir, también tiene 134 motivos para no desistir. Recopilador de historias, libros y anécdotas, Manolo es “gente muy sana”, date cuenta que es de Chiclana “y ese es su sello de garantía”.

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