Brindo por ello

Juan Luis Iglesias, Director  de 8Tv Chiclana

Dos vinos de Chiclana han obtenido las calificaciones más altas de la guía Robert Parker, una especie de Óscar que premia a los mejores caldos de todo el mundo. Un hito para una bodega como la de Manuel Aragón que ha conseguido algo único y que, sin embargo, ha pasado casi de puntillas. Pocos se han enterado.

No me sorprende nada de todo esto y sin embargo, me entristece. Si este reconocimiento le llega a un Ribera del Duero, un vino de Jerez o un Rioja, coparía las portadas de los medios especializados y los que no. Y aquí cabe preguntarse por qué unos vinos chiclaneros no tienen esa misma proyección. Les voy a aportar algún dato para que juzguen ustedes. Durante casi una década conocí muy de cerca la Denominación de Origen Ribera del Duero por mi trabajo en la Cadena Ser. En esa zona, tanto la burgalesa como la vallisoletana, ser bodeguero es poco menos que un título nobiliario y lo sorprendente, es que hace menos de 20 años, no tenían apenas trascendencia. El impulso que se le dio a Ribera del Duero fue gracias a un puñado de bodegueros que creyeron en sus vinos, con las administraciones locales y regionales al lado, apoyándoles, con una campaña de marketing y publicidad muy potente. No fue algo inmediato, más bien una apuesta que se fue rumiando poco a poco pero que contaba con algo fundamental: no sólo los vinos eran excelentes, sino que lo sabían sus productores, sus administraciones y todo el mundo en Ribera del Duero. Así nació todo.

Chiclana no es una excepción, tiene buenos vinos y, ahora, una guía muy elitista nos lo confirma, son excelentes. Si tenemos la base ¿por qué no nos ponemos en marcha y hacemos de las viñas una industria más potente de lo que incluso fue en tiempos pasados? ¿Se imaginan la cantidad de puestos de trabajo que generaría? Sólo nos falta, lo principal: creérnoslo. Nosotros sabíamos que tenemos unos caldos únicos, ahora lo tiene que saber el mundo entero. Brindo por ello.

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