Las hogueras de San Juan, una tradición vinculada al sol y al fuego

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11030002C.REYES/Chiclana

En su origen se celebraba el solsticio de verano, fiesta pagana evangelizada por el cristianismo 

En la madrugada del 23 al 24 de junio tiene lugar una velada mágica con dudas acerca de sus orígenes pero cuya noche es festejada en muchas partes del mundo para rendir culto al sol. Hogueras, pedir deseos, quema de objeto, de apuntes o de los muñecos llamados ‘Juan y Juana’, como ocurre en Chiclana, para festejar el Día de su patrón, San Juan Bautista. Una tradición pagana que el cristianismo conservó en su afán de evangelizar el mundo, aunque también se paganizó inconscientemente.

Existían dos fiestas claves naturales interesantes para los pueblos mayormente agrarios, celebradas en casi todas las comunidades antiguas: el solsticio de verano y el solsticio de invierno, las dos grandes fiestas en las que gravita el calendario agrario. Había que cristianizar estos dos eventos con dos grandes personalidades, Jesús y San Juan, ‘el más grande entre los nacidos hombres’, según la Biblia. Así que, según los autores de los evangelios, el nacimiento de Jesús se estableció en el solsticio de invierno ya que se anunciaba como ‘yo soy la luz del mundo’ y es cuando los días comienzan a ser más largos, cuando hay más luz y, por otro lado, San Juan, en el solsticio de verano, cuando estos empiezan a menguar. San Juan tenía que decrecer para que Jesús creciera, debido a la importancia que ya recaía en el Santo por ser quien bautizaba. Hay que destacar que San Juan es el patrón de muchas ciudades y uno de los santos a los que más capillas y templos se les dedican. A pesar de que haya quien confunda al Patrón de Chiclana con San Antonio, debido a la fiesta popular, es San Juan. Hubo un tiempo en el que la Feria se alargaba y era conocida como Feria de San Antonio y San Juan, e incluso hubo un intento de cambiarle el nombre por la del Patrón pero esta idea fracasó.

Así, todo en el cristianismo está lleno de simbología por lo que “estas fiestas paganas no se eligieron al azar, sino con mucha conciencia y carga teológica”, indica el filósofo y teólogo, Jesús Romero. De este modo, el día 24, siendo una fiesta cristiana o no, siempre ha estado vinculado al sol y al fuego. Además, simbólicamente, el fuego también tiene una función purificadora en las personas que lo contemplan. Una de las interpretaciones que se aducen a esta quema de muñecos es que se hace como residuo o costumbre de las cremaciones en las hogueras de la inquisición. Cuando no se quemaba a la gente en vivo se quemaba en efigie, así cuando la Inquisición declaraba reo a una persona y no la encontraban, quemaban a un muñeco que lo representaba. En este sentido, cabe drecordar el carácter crítico que, actualmente, tienen las representaciones.

Más recientes son las hogueras en la playa, ya que, según Romero “es una costumbre de los últimos años más asociada a la gente joven”. En ellas se queman apuntes o papeles donde se escriben las cosas que han ido mal durante el año para comenzar de cero. Así, esta noche, vísperas de San Juan, la noche más mágica del año, se encuentra cargada de simbología, tratándose de una costumbre popular que ha ido manteniendo su práctica.

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