No soy normal

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Juan Luis Iglesias, Director de 8Tv Chiclana

Mis padres han sido de lo más normal. De eso que llaman “normal” porque, para mí, no lo eran. Eran mis padres y eso ya, en sí, encierra una categoría. Con el tiempo, y la distancia, me imagino que, como le pasa a la mayoría, me doy cuenta de la educación que me transmitieron. Quizá sin saberlo, me estaban enviando constantemente mensajes que yo absorbía sin poder interpretar, pero que ahora compruebo que se alojaron en el disco duro de mi cerebro, en algún rincón. Hoy, empiezo a recuperar esta información y no puedo más que alegrarme. Todo esto lo pongo por delante para, a continuación, hablar de la polémica surgida en Sevilla en torno a una exposición de fotografías en plena calle, donde se ven varias imágenes en las que personas homosexuales son protagonistas. Y me entero de que ha desatado una polémica brutal en redes y en la propia calle. Es lógico. Primero, porque el miedo a lo desconocido, a lo que no comprendemos, supone para muchas personas algo que les pone a la defensiva. Les entiendo. Pero no les comprendo. Y me dan lástima. A mis padres, seguramente, si vieran esto por la calle o en la tele, les escandalizaría, pero es que se criaron en el nacional catolicismo. Se comportaban como esa sociedad demandaba, es decir, de manera hipócrita y pendientes siempre del “qué dirán”.

Mis padres, afortunadamente, me hicieron ver que nadie es quién para juzgar que dos personas que se amen, se acuesten con quien se acuesten. Y mucho menos que tengan que ser dilapidadas socialmente. Hoy, que todavía nos desayunamos con este tipo de historias, me alegro de que mis padres me educasen como lo han hecho: respetando y comprendiendo que, porque no sean iguales que yo, no son ni peores, ni raros. Simplemente, son personas que se aman, con sus virtudes, sus defectos y sus contradicciones. Ni más ni menos. Curiosamente, como esos ‘heteros’ que los señalan y les lanzan la piedra. Ahora que pienso, no soy normal. Al menos como esas personas creen. Y me alegro.

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