Repartir felicidad con un poco de azúcar

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T.ARIZA/Chiclana

Una infancia feliz en el campo, amor incondicional hacia los niños y una verdadera pasión por los dulces. Son los ingredientes que dan como resultado ‘Dulcemente Eva’, una marca con la que una joven chiclanera quiere llevar felicidad en forma de dulces a todo el que la necesite. Así es Eva Serrano, una mujer luchadora que encontró en la repostería su verdadera vocación, al tiempo que le sirvió como terapia para superar duros momentos vividos hace ya unos años.

Eva creció en el campo donde aprendió de su abuela la elaboración de dulces tradicionales. “Me encantaba meter las manos en la masa” recuerda la joven sin ocultar su emoción al recordarlo. Eva cursó estudios de Administrativo y estuvo trabajando en varias empresas, pero su vida dio un giro de 180 grados cuando su hija pequeña sufrió una grave enfermedad para la que los médicos no encontraban tratamiento. Se vio tan afectada que buscó un modo de reponerse anímicamente para que la sonrisa volviera a iluminar su rostro, y lo encontró en los pasteles.

“He vivido momentos tan amargos que pienso que siempre hay que buscar la visión dulce de la vida”, de ahí el nombre de su marca ‘Dulcemente Eva’. Afortunadamente su hija superó la enfermedad y Eva volvió a brillar con luz propia pero, esta vez, con un nuevo objetivo: Hacer feliz y ayudar a la gente a través de dulces y pasteles. Dicho y hecho.

Hoy Eva Serrano es una empresaria autónoma que desarrolla divertidos talleres de repostería para niños, personas discapacitadas y a todo aquel que necesite ayuda para seguir adelante. “Fue la orientadora laboral la que me propuso transformar mi afición por la repostería en una salida laboral. Yo al principio no creía que iba a tener éxito, pero poco a poco me he ido dando a conocer, en especial, en las redes sociales, donde cuelgo fotos de lo que hago, y ahora estoy muy contenta por poder desarrollar esta bonita labor”.

Y es que sus clases de repostería son mucho más. Son auténticas terapias de felicidad en las que también ayuda a personas que, como ella, han atravesado momentos difíciles en la vida por distintas circunstancias. Es lo que ocurre, por ejemplo, en los talleres promovidos por la Diputación, donde “aparte de la teoría y la práctica, tengo un ratito de charla con los alumnos, ellos me cuentan sus cosas y yo intento motivarlos para que se sientan útiles. Siento una satisfacción personal muy grande, lo mismo me ocurre con las personas discapacitadas”.

Se podría decir que Eva es una especie de Mery Poppins que lleva su alegría, allá donde va, con un poco de azúcar.

Imparte talleres para personas en paro que están pasando momentos difíciles

Eva colabora, de manera voluntaria, con asociaciones de vecinos y entidades que trabajan con personas discapacitadas realizando talleres de repostería en los que, además de hacer pasteles, juegan, bailan, cantan, pasan un rato divertido y, sobre todo, son felices. Este verano ha participado en el Campamento de Verano organizado por el Ayuntamiento de Medina. En estos momentos, está desarrollando talleres en una ludoteca de una pedanía de Medina. Además, imparte talleres, promovidos por Diputación, en los que ayuda a personas desempleadas que están atravesando una situación difícil.

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