Altura de miras

JUAN LUIS IGLESIAS/ Director 8tv Chiclana

Recuerdo haber ofrecido mi punto de vista en otro artículo en este periódico sobre la potenciación de sectores primarios como reclamo turístico y evidentemente, como generador de empleo. Creo que el vino, los esteros, la butifarra o la almadraba son por sí mismos un auténtico imán para el turismo que ve en la gastronomía, como pasa en otros destinos, algo muy atractivo. Y es que mientras antaño por falta de rentabilidad o por excesivo trabajo, se fueron abandonando viñas, esteros y otros oficios, ahora se tornan indispensables para no quedarnos en el monocultivo de sol y playa.

Sin embargo, veo que la altura de miras debe ser fundamental para dejar algo mejor a nuestros hijos en un futuro no demasiado lejano. Todo lo comentado anteriormente por descontado que tiene que ser explotado y servir para dar de comer a muchas familias, pero no basta. Esa mirada al horizonte nos debe llevar a ser la brújula de la innovación, la creación y por qué no, la excelencia. Si alguien hace tiempo dijo que Chiclana podría convertirse con una buena base y una mejor puesta en práctica en otro Silicon Valley, ha llegado el momento de plantearlo en serio.

No entraré en comparaciones porque no las necesitamos, pero de momento tenemos el clima, y el resto debe quedar en manos de emprendedores, de esos a los que siempre aludimos, y que ahora pueden dar el paso. Aquí las administraciones tienen mucho que decir también. Por eso, hay que empezar a construir los cimientos y tendremos ganado el futuro.

Y digo más, las crisis como la que todavía seguimos arrastrando será menos traumática, y nos servirá para salir antes del boquete. Comencemos a dar pasos hacia Campus tecnológicos, lugares de vanguardia. Si no lo hacemos nosotros, otros lo harán.

Recuerden que un visionario un día dijo que esas tierras de labor podrían convertirse en grandes Resorts, hoteles con aspecto caribeño y fantásticos restaurantes. A aquel le debemos que a pesar de que le mirasen con condescendencia sus paisanos, a ése mismo, hoy los que le despreciaron deberían invitarle por lo menos a café y algo más.

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