Barreras diarias para las personas con movilidad reducida

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PALILLO

C.REYES/L.ROSSI /Chiclana

A diario, la ciudadanía no es consciente del “privilegio” que tiene al poder acceder a tantos lugares cuando uno sale de casa. Entrar en un establecimiento, ir al banco, subir una cuesta, entrar en el servicio de un bar o subirse en un ascensor son situaciones cotidianas en las que una persona no suele reparar. Sin embargo, no todos tienen acceso a ello debido a las barreras que aún existen para las personas con movilidad reducida. José Vázquez, presidente de la Asociación La Rampa, comenta que, aunque en los últimos años  se ha avanzado y Chiclana ha cambiado, “es necesario que se siga trabajando”.

Para ello, la Asociación presentó a finales del pasado año una batería de propuestas para que Chiclana sea una ciudad accesible para todos.  A este respecto, la delegada de Obras y Servicios, Cándida Verdier, indica que tienen presente estas propuestas y que están trabajando para materializarlas. Añade que cuando ha habido alguna queja, como ocurrió con el salón de Plenos del Ayuntamiento, han tomado medidas. “Las personas que no puedan subir el escalón podrán entrar por la puerta delantera”. En el mismo edificio también hay dos ascensores para que las personas con diversidad funcional puedan acceder a las diferentes plantas. Cabe señalar que, en diciembre de 2017, los edificios residenciales deberán contar, obligatoriamente, con accesos preparados para personas con discapacidad. Así lo  ha dispuesto el Gobierno en aplicación del Real Decreto Legislativo 1/2013 por el que se aprueba la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social. Además, en la comunidad andaluza existe el decreto 293/2009 sobre accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas.  En el caso de los ayuntamientos, están obligados por Ley a garantizar la accesibilidad tal, pero las asociaciones reconocen que se incumple en numerosas ocasiones.

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“Sabemos que estamos en una época en la que no hay dinero para nada, pero eso no quiere decir que las medidas sociales se dejen de cumplir, si hay que eliminar una barrera arquitectónica se elimina”, señala Diego Márquez, tesorero de la Asociación, quien además cree que no estará todo hecho para 2017.

Si acompañamos al presidente de la entidad a lo largo de un recorrido por los lugares por los que diariamente tiene que transitar, comprobamos cómo encuentra diferentes barreras. Uno de los constantes obstáculos son los postes de luz ubicados sobre las aceras, por lo que debe dar la vuelta, bajar la rampa y seguir el recorrido por la carretera poniendo en peligro su vida. No se trata de casos puntuales puesto que, en el centro, son varios lugares donde se localiza este impedimento. 

Por otra parte, Vázquez también habla de las rampas que se han colocado, pero muestra su descontento  porque muchas no presentan las condiciones que debieran al no tener las medidas apropiadas. “También hay otras que tampoco podemos utilizar porque hay un escalón, así que seguimos sin tener acceso”. Además, señala, “con el scooter, dependiendo del escalón, podemos subirlo o no, pero es aún más difícil para alguien que vaya en silla de ruedas”.

Respecto a los comercios, “algunos dicen que los servicios están adaptados” pero la dificultad se encuentra en llegar a ellos “se hace muy complicado pues los pasillos son muy estrechos y tenemos que hacer que las personas se levanten para que nos cedan el paso”.  Vázquez también quiere hacer un llamamiento a la concienciación ciudadana ya que en múltiples ocasiones se ha encontrado con un coche estacionado en la acera o en el acceso a una  rampa. “No toda la culpa va a ser de la Administración, varias veces he tenido que llamar a los municipales o he terminado peléandome con alguien. Cada día es un mundo”.

“Nuestro objetivo es llegar a 2017 siendo una ciudad más accesible

Sobre el asunto de Movilidad Reducida, la delegada de Obras y Servicios, Cándida Verdier, sostiene que, desde que se pusieron en contacto con la asocación La Rampa, están trabajando “para   mejorarar los viales”. En casos concretos, ya se está trabajando en el rebaje de las aceras. Desde el Ayuntamiento se ofreció la posibilidad de iniciar una campaña de concienciación y sensibilización, junto a la Delegación de Tráfico, algo que está todavía  por concretar. En cuanto a los edificios públicos, Verdier declara que las nuevas obras deben estar reguladas por el decreto de 2013, pero se pretende ir mejorando la accesibilidad para cumplir con la Ley.  Sobre establecimientos y locales privados, la delegada sostiene que, aunque “no hay nadie encima inspeccionado caso por caso”, tanto en las nuevas licencias de apertura como en los casos de cambio de titularidad, se obliga a cumplir las medidas.

Inseguridad ciudadana ante los obstáculos que puedan aparecer

A pesar de que el centro de Chiclana ha mejorado mucho en los últimos años, gracias a la eliminación de los bordillos para hacer una ciudad más accesible para todos, algunas calles céntricas, como puede ser la calle Álamo, no están adaptadas para las personas con movilidad reducida. Así, al principio de esta calle se puede observar que las aceras son más amplias pero, según se va avanzando, se estrechan hasta el punto de que el scooter no cabe en la acera. Es por estas cuestiones por las que Vázquez a veces se encuentra inseguro, con miedo de no coger por una calle desconocida,  por si al final de la misma se encuentra con una barrera y no puede dar la vuelta.

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