Ciudades que miman su río (III): Bilbao

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Una transformación que toma como eje vertebral la ría de Nervión y que ha conseguido potenciar y dar valor a toda la ciudad

El ejemplo más preclaro, en toda España, de una modificación y rehabilitación sobre una ría y su entorno, es el caso de la ría del Nervión que además supuso una excepcional contribución a la recuperación de una gran ciudad, Bilbao y su área metropolitana.

Sin ningún ánimo de crear similitud entre la gran ciudad que es Bilbao y nuestro municipio de Chiclana de la Frontera, salvando, por tanto, las evidentes diferencias, quisiéramos resaltar las extraordinarias actuaciones realizadas en torno a la ría de Nervión que atraviesa Bilbao y que ha supuesto una transformación extraordinaria de la capital vizcaína.

Pero aunque parezca paradójico sí hay ciertos puntos en común entre nuestro río Iro y la ría de Nervión o también llamada de Bilbao. Sobretodo por las distintas situaciones que han ido condicionando su vínculo con la ciudad a lo largo de la historia. Crecer dando la espalda al río, vertidos y residuos urbanos e industriales con altos grados de contaminación y sobre todo, una gran riada, que Bilbao lo ha sabido aprovechar muy positivamente, desde luego.

La fundación como villa de Bilbao se produce en el año 1.300 mediante la Carta-Puebla otorgada por el Señor de Vizcaya D. Diego López de Haro, pequeño asentamiento de población en la margen derecha de la Ría de Bilbao. El gran crecimiento demográfico se produce a mediados del siglo XIX, utilizándose la margen izquierda de la ría mediante distintos planes de ensanche, anexionando los suelos limítrofes del municipio de Abando.

La consolidación definitiva del área metropolitana bilbaína no se detuvo llegado el primer tercio del siglo XX, como también prosiguió la expansión del modelo económico basado en la industria pesada metalúrgica. Y una segunda fase de intenso, desbordante y arrollador crecimiento demográfico, urbano e industrial en el tercer cuarto del siglo XX. Se colmataron las márgenes de la ría con grandes industrias relacionadas con el metal: astilleros, navieras, altos hornos, fábricas de aceros y fundiciones, con todos los inconvenientes propios para una gran ciudad dominada por este tipo de industria: contaminación, suciedad, ruidos componiendo un ambiente grisáceo y plomizo.

Los años 70, del pasado siglo, culminan con la quiebra del modelo económico de la industria pesada imperante desde cien años atrás, que se manifiesta al mismo tiempo que una grave crisis urbana. De esta manera, la crisis económica se manifestó como una crisis a todos los niveles: demográfico, social y urbanístico…, mostrando sus más graves repercusiones en la ría de Bilbao, con el desmantelamiento de su tejido industrial, el cierre y el abandono de numerosas unidades productivas y la aparición de espacios convertidos en auténticas ruinas industriales: grandes grúas, enormes estructuras metálicas y naves industriales en estado de abandono.

La ciudad había perdido la referencia de su existencia y se dispone a reinventarse.
Los graves problemas de abastecimientos de agua a la ciudad, los vertidos urbanos e industriales directamente a la ría o el alto grado de contaminación alcanzado, eran contrariedades que había que solucionar, pero el mayor y más grande de sus acontecimientos, el más trágico, se produjo el día 26 de agosto de 1983 en el que la ciudad sufre la mayor inundación jamás sufrida por ésta, alcanzando el agua una altura de más de 2,50 m. en distintas calles de la capital. Este acontecimiento sirve como punto de inflexión para tomar decisiones importantes en cuanto a darle un sentido nuevo y crear una nueva ciudad.

A partir de aquí es cuando uno se reconforta con la política y las administraciones públicas. Cuando los dirigentes políticos, desde una administración local, se ponen a trabajar por y para una ciudad y sus ciudadanos. Marcándose unas líneas y unos objetivos a largo plazo, claros, concretos, valientes, arriesgados, independientemente de los que marcan los periodos electorales ni intereses partidistas y sin perder la paciencia para obtenerlos.

Decisiones que no siempre son populares, es más, incluso inicialmente con fuerte oposición de la ciudadanía, pero no quebrando el objetivo marcado. En este caso concreto hay que valorar el carácter tradicional y de apego de los vascos y especialmente de los ciudadanos de Bilbao a sus señas de identidad. No fue fácil aceptar el proceso de transformación.
Bilbao es hoy en día uno de los mejores ejemplos de la transformación y reconversión urbanística de una ciudad, tomando como eje vertebrador la ría de Bilbao. Atractiva como conjunto de ciudad y no solo por uno u otro edificio icono de los muchos que podrían serlo, ha sabido conseguir una intervención integral en toda la ciudad.

Sin duda que existen referencias fundamentales en esta reinvención. Pero lo importante ha sido conseguir que todo el conjunto de la ciudad sea lo más atractivo. Por un cuidado exquisito en la rehabilitación y mantenimiento del casco viejo y edificios históricos; por los equipamientos y edificios modernos y singulares; por los equipamientos culturales, públicos y privados; por los equipamientos deportivos; por los espacios abiertos –limpios, verdes e integrados–, y por la modernización, trazados y buena combinación de los transportes públicos.

Pero lo que realmente queremos destacar con estos párrafos es todo el despliegue de actuaciones realizadas en torno a la ría de Nervión, consiguiendo el río mejor equipado de las grades ciudades del mundo. Con edificios tan singulares, todos mirando a la ría, como: Ayuntamiento (1892), Teatro Arriaga (1890), Mercado de la Rivera Rehabilitado (2010), Estación de Ferrocarriles (1912), Torre Iberdrola (Cesar Pelli, 2011), Museo Guggenheim-Bilbao (Frank Gerhy, 1997), Palacio Euskalduna (Federico Soriano y Dolores Palacios, 1999), Biblioteca Universidad de Deusto (Rafael Moneo, 2009), Universidad de Deusto Marques de Cuba, 1886. Rehabilitado por Diego Rodríguez Segura – ACXT,2012), Torre Isozaki (Arata Isozaki, 2008), Estadio San Mamés (2013). La importancia y belleza de los puentes proyectados sobre la ría: Ayuntamiento (1934), Deusto (1936) y La Salve (1972), se sumaron los de Miraflores (Juan José Arenas de Pablo y Marcos Pantaleón, 1995), Euskalduna (Javier Manterola, 1997), Zubi-Zuri (S. Calatrava, 1997) y Frank Gerhy-Zubia (2015). O los numerosos espacios abiertos en torno a la ría: Parque de la Memoria, Parque de la República de Abando, Parque de la Rivera, Parque de Botica Vieja y Parque de El Arenal.
Ciudad transformada, reconvertida, reinventada, indivisible. Objetivo cumplido.

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