Complementos alimenticios

Antonio BarbaANTONIO BARBA 

Catedrático de EU del Dto. de Medicina de la UCA

Si repasáramos con objetividad nuestros hábitos alimenticios nos sorprenderíamos, en muchos casos, al descubrir que consumimos de algunos elementos más que de frutas, verduras o incluso carnes. Desde hace años estamos siendo bombardeados, primero a través de películas y series de televisión en los que veíamos consumir unos “apetitosos cocteles vitamínicos”, y luego directamente, a través de los medios de comunicación, con información abundante de las bondades de los complementos alimenticios con los que, pretendidamente, curaríamos o prevendríamos muchas enfermedades y adquiriríamos muchos dones o bondades que la naturaleza no nos ha dado.

Con unos recuperaríamos memoria, con otro inteligencia, con otros juventud, etc… Lo cierto es que ninguno han demostrado nada de lo que presumen y sí mucho de lo que carecen o, lo que es peor, en algunos casos su consumo, sin control puede llegar a ser nocivo para nuestro organismo. Pero antes de comentar más tendríamos que preguntarnos lo que entendemos por complementos alimenticios. Los complementos nutricionales se recomiendan con la intención de reforzar con algunos nutrientes los que ya ingerimos con la dieta. Si tenemos en cuenta que una dieta equilibrada nos aporta todo lo que necesitamos, los complementos nutricionales, de tomarse, tendrían que ser en cantidades mínimas. En algunas ocasiones nuestro médico, al detectar alguna carencia, nos puede recomendar un mayor aporte de determinados elementos de los que estamos faltos, como por ejemplo, el hierro, el ácido fólico, la vitamina B12 entre los más habituales. En estos casos estaríamos hablando de suplementos nutricionales más que de complementos, ya que lo ingerimos con la intención de cubrir la deficiencia de algún o algunos nutrientes de los que tenemos carencia. Si partimos de lo que anteriormente hemos comentado, de que nuestra dieta nos da todo lo que necesitamos, los complementos alimenticios no tienen ningún sentido.

No recuperaremos memoria porque tomemos más fosforo si la naturaleza no ha sido con ella generosa con nosotros, ni evitaremos envejecer porque tomemos suplementos de antioxidantes o vitaminas, para ello deberemos recurrir a nuestra dieta, nuestros hábitos de vida y, sobre todo, nuestra genética. A tenor de todo los visto y conocido sobre estos complementos, tendríamos que plantearnos si, desde el punto de vista nutricional tienen sentido su uso en nuestra dieta diaria. Pues, como ocurre con muchos planteamiento nutricionales, en algunos casos sí y en la mayoría no. En aquellas situaciones en las que la dieta no nos aporta los nutrientes y elementos que se requieren diariamente, en estas situaciones tendríamos indicación para recomendar algún tipo de suplemento alimenticio. Habitualmente solemos utilizar complementos alimenticios que incorporan micronutrientes. Los complementos ricos en vitaminas y minerales están muy difundidos e introducidos en nuestros hábitos alimenticios, en la falsa creencia de que el sobreaporte de determinados elementos nos va a permitir reforzar o mejorar algunas funciones de nuestro organismo.

Lo cierto es que, de todo lo que damos en exceso, nuestro organismo lo acumula, perjudicándonos en el peor de los casos, o lo elimina, sin que ello se acompañe de ningúna mejora. Sin lugar a dudas debe ser el medico quien establezca la indicación para su uso en contadas ocasiones como es el caso de las mujeres embarazadas, los obesos tratados con cirugía bariátrica, los adolescentes, los deportistas, los fumadores y, en su caso, los pacientes alcohólicos. En algunos caso por una ingesta dietética de vitaminas y minerales insuficiente mientras que en otros para cubrir unas mayores necesidades.

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