De ayer mismo y todavía

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Las exposiciones “Gente daquí” y “De paso”, taen al Museo recuerdos de las gentes de Chiclana

Decíamos hace pocas semanas que, según se aproxima la historia a nuestros días, aparecen, y con más profusión cada vez, los nombres propios. De los tiempos más remotos, ni sombra de ellos. Mención apenas de colectivos, de pequeños grupos que encuentran asiento en nuestras tierras. Andado el tiempo, pero lejos aún de nosotros, el nombre de algún rey, de algún noble que alcanzó en el campo de batalla su nobleza, de algún clérigo que tomaba de esto y de aquello nota para para más allá y que luego fue para luego. Y decíamos que sólo en los tiempos más próximos -en el recorrido de la Exposición Permanente del Museo, paseo mínimo por nuestra Historia- encontramos nombres propios en mayor abundancia aunque no mucha, nombres de personas que no empuñaron armas ni exhibieron cetros, aunque ciertos méritos que los hicieron relevantes en su tiempo y memorables. Y ahí sigue -también en nuestras paredes, en nuestras vitrinas- su memoria.
Pero gracias a dos Exposiciones temporales, que no casualmente confluyen, hemos dado otra vuelta de tuerca a la cosa y nos hemos pasado e antes de ayer mismo hasta ayer, hasta casi hoy.

Imágenes que son paisaje de nuestra tierra y, sobre todo, de nuestro paisanaje

Dos nuevas exposiciones temporales, de las cuatro que que han abierto sus puertas al público en este mismo mes de octubre, que parecerían, a primera vista, exposiciones fotográficas… pero que no.

Hay, desde luego, fotos en ellas. En una de ellas, incluso muchas. Pero no se trata, pese a ello, de exposiciones fotográficas, pues no son las fotos estación términi de quien contempla, sino evocación de algo que fue o que estuvo, que las precede y las trasciende. Digamos que son fotos y que no son fotos. Que son paisaje de nuestra tierra y, sobre todo, paisanaje -parte de éste tierra nuestra también ya-.

Las fotografías recogen y guardan el recuerdo de un tiempo que ya pasó

Porque aunque hay fotos que se pretendieron, ante todo, fotografía -profesional, artística, de calidad estrictamente fotográfica-, no nos interesan hoy por ello, aunque valoremos también en ellas esta dimensión. Pero la mayor parte de las fotografías seleccionadas y expuestas no fueron tomadas con semejante pretensión. Quisieron apenas capturar un instante, fijarlo -en esa alquimia del papel que Aute cantara- para luego, para un tiempo posterior de ausencia o extreñeza. Fotos de una simple reunión de amigos en un bar; de una comunión celebrada en la intimidad de la familia; de un alto en el trabajo donde posar con los compañeros; de una escalinata añorada donde dejamos caer una vivencia primera, apenas hoy recuerdo que la contemplación en blanco y negro hoy despierta -”recuerde el alma dormida (…), despierte contemplando”.

Perecen fotos pero es aquí aunque entonces. Y de esto trata. Parecen fotos, pero es gente. Dente de aquí aunque de ayer. Y de ayer aunque todavía. “Gente daquí”, que reza el título de la propuesta expositiva.

Dos exposiciones que confluyen en el Museo en este mes de octubre

Y aunque con otro título, abunda en más o menos lo mismo, la pequeña y entrañable exposición que,en el espacio “De paso”, coincide temporalmente con ésta (ambas se clausuran, con permiso del covid, el mismo 17 de enero del próximo año). Se llama “Rostros de la memoria”. Y tampoco son fotos aunque lo sean. Sino personas. Personas concretas donde -juventud y ancianidad confrontadas- se hace patente ese milagro de ser uno el mismo sin ser ya lo mismo, esa permanencia en medio del cambio que atrajo la atención de los presocráticos. Es la memoria. La memoria que somos. De un tiempo que fue. Y que fuimos. De un tiempo que se fue. Y que permanece.
Tras estas fotografías, a veces, el fotógrafo profesional. Por lo general, una persona cualquiera -como tú que lees; como yo que escribo; como nosotros, ambos, en la antesala del olvido-.

Tras la exposiciones, personas también. Porque detrás, como cantaba Serrat, está la gente. Gente de aquí también: como Juan Foncubierta, Paco Montiel o Rafael Rueda.

Imágenes cotidianas que recuperan parte de la historia de Chiclana

La exposición “Gente daquí” está compuesta por fotografías que conservan la imagen de las personas que quisimos, la imagen de quienes fuimos y a los que remotamente aún nos parecemos.

No son fotos hechas con afán artístico sino ser la apoyatura física o gráfica de la memoria para cuando esta flaquee; guardar para luego una alegría presente y pasajera.
Fotos que no pretendieron, en su mayoría, tener trascendencia alguna más allá del ámbito privado. Pero hoy, todas ellas, juntas, cobran un relieve documental que, nos hablan, a través de ellos, de otra manera de ser en el mundo, de otra manera de vivir.
Imágenes que trasladan hasta el día de hoy la memoria de gente en situaciones bien distintas. En su ocio y en su negocio. Camareros, costureras, pescadores, bodegueros, heladeros… por lo que a esta segunda sección se refiere. Y en cuanto al ocio: distendidas reuniones en bares, competiciones deportivas, celebraciones religiosas, fiestas familiares, fiestas oficiales de nuestra localidad…

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