“Después de aquel viernes volvimos a nacer”

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C.R./Chiclana

La chiclanera Yurema Verdugo y su novio habían decidido reunirse con su hermana y su marido, que residen en Londres, y otra pareja amiga de ellos procedentes de Mallorca, en París. Dos de ellos, su novio y su cuñado, tenían entradas para ver el partido Francia-Alemania en Saint-Denis la noche del 13 de noviembre por lo que ella y el resto de la pandilla decidieron crearse un plan alternativo. En un principio decidieron que irían a los alrededores del estadio para comer algo mientras se disputaba el encuentro pero finalmente decidieron no ir allí y visitar la Plaza de la República. “En realidad íbamos cambiando los planes sobre la marcha”, comenta Yurema.

Cuando llegaron a la plaza, estaba llena de gente, querían buscar una terraza para probar los vinos y quesos franceses pero no encontraron sitio para sentarse allí, así que se marcharon al Barrio Latino,“un barrio de estudiantes a unos diez minutos de la Plaza de la República”. Cuando por fin consiguieron entrar en un restaurante, mientras cenaban miraron hacia la televisión y entendieron que decían algo sobre un atentado. Cuando le preguntaron al camarero, él les dijo que se trataba de “un ajuste de cuentas” pero Yurema y sus acompañantes no se quedaron tranquilos. “La prensa francesa no daba mucha información acerca de lo que estaba sucediendo”, matiza Yurema, “nos llegaba información pero de gente de España, nos preguntaban si nos encontrábamos bien”. Entonces comienzan a ver demasiado movimiento por las calles. A través de Internet se enteran de que ha habido un estallido cerca del estadio por lo que vuelven a saltar las alarmas. Enseguida llaman a su novio y a su cuñado, quienes ajenos a todo, seguían dentro del estadio y se enteraron de que algo estaba pasando cuando vieron que se llevaban al presidente Hollande en helicóptero.

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Salieron lo antes posible del restaurante ya que “nos agobiábamos al estar allí encerrados, queríamos salir a la calle aunque en ese momento todo el mundo era sospechoso para nosotros”. Al pasar por el palacio de Justicia vieron que el despliegue policial era enorme y Yurema agradece la labor que hicieron los policías evacuando a la gente. Llegaron a la casa y media hora después aparecieron los que habían estado en Saint-Denis. Según contaron ellos, al coger el metro para ir a la casa había alguien aparentemente sospechoso con un paquete y los policías apuntaron con sus armas al hombre, pero resultó ser una falsa alarma.

Como cuenta la chiclanera, se enteraron de lo que estaba sucediendo en la capital francesa una vez llegaron a la casa y se informaron de los hechos que estaban teniendo lugar en ese mismo momento en Bataclán. “Después de aquel viernes volvimos a nacer”.

El sábado salieron a la calle para buscar un sitio para comer, “era un sábado silencioso, todo el mundo estaba asustado, casi nadie por la calle, todo estaba cerrado excepto algunos restaurantes”. Yurema recuerda que el domingo, siendo más consciente de lo que había acontecido, tenía más miedo que el propio viernes, día que tuvieron lugar los atentados. Ya entonces había más gente por las calles pero “yo no quería que nos cogiera la noche, hay que tener en cuenta que allí oscurece a las 5 y yo no quería estar fuera de casa”.

“Cuando salimos de una tienda vimos una avalancha de gente venir hacia nosotros corriendo. Nos asustamos y nos metieron dentro de la tienda. Permanecimos allí todos juntos durante una hora”. Cuenta que apagaron las luces y les dieron agua y chocolatinas para calmarles ya que a algunos les habían dado ataques de ansiedad. Afortunadamente se trató de una falsa alarma. Yurema recuerda las calles con las mesas y las sillas tiradas por los suelos.

El lunes por la noche ella y su pareja tenían el vuelo de regreso y según dice, pasaron nueve horas en el aeropuerto. Seguían asustados. No querían volver a pisar las calles de París.

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