Diálogo con mayúsculas

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Si se puede sacar una conclusión clara tras las Municipales del pasado 26 de mayo, esa no es otra que, lo quieran o no, los partidos, todos, están ‘condenados’ a entenderse. Así lo dictaron los chiclaneros, al menos los que tuvieron a bien acercarse hasta los colegios electorales para depositar su voto, y así va a tener que ser a lo largo de la nueva legislatura.

Una legislatura cuyo prólogo ya está exigiendo un esfuerzo de diálogo mayor del acostumbrado por todas y cada una de las partes. Y es que, después de pedir la confianza de los chiclaneros, no se entendería que los representantes de cada uno de los partidos renunciarán a las primeras de cambio a eso que hace grande a la democracia, el diálogo.

El panorama, como se suele decir, ‘promete’, ya que a diferencia de lo acontecido otras ocasiones, la consolidación de un gobierno municipal sólido no va a depender de uno o dos partidos, no. Dicha posibilidad pasa, al menos, por la unión de tres formaciones: la vencedora de los pasados comicios y otras dos más, que, en buena lógica, deberían ser del bloque de izquierdas.

Si nos atenemos a las sintonías y declaraciones, cabe pensar que el PSOE podría alcanzar un acuerdo, más o menos fácil, con Ganemos, formación con la que ya ha viajado estos últimos cuatro años en concordia.

Así que la consolidación de ese posible gobierno en mayoría pasaría por Podemos o IU. Los primeros ya han dicho que no y a los segundos les toca decidir una vez más si se quedan fuera o si, por el contrario, se meten en el ‘barro’ que siempre supone tomar parte en toda gestión de gobierno e intentan sacan adelante propuestas propias.

Por ahora, no han dicho ni que sí ni que no. Así, ya sea un gobierno en minoría o mayoría, lo que es obvio es que las palabras y consenso van a cobrar una mayor dimensión en esta legislatura.

Juan Manuel Reina

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