Gastronomía y diseño en busca del desarrollo turístico

0
71

04 A

T.ARIZA/L.ROSSI/Chiclana

Renovarse o morir. Precepto que se han tomado muy en serio desde las diferentes direcciones y los gestores de los distintos establecimientos de la hostelería chiclanera. Si bien en lugares próximos como Conil o San Fernando ya se habían adoptado estas nuevas tendencias en la restauración, en Chiclana, y en lugares tan turísticos como el Novo Sancti Petri, estaba costando más.

Así, al aterrizaje de nuevos locales gastronómicos hay que añadirle los clásicos establecimientos que, si perduran en el tiempo, no sólo es por la calidad de sus productos, sino por haber sabido adaptarse a los gustos del consumidor. Partiendo de la premisa de que el buen comer no sólo es cuestión de un sentido o dos -gusto y olfato- habría que incidir en la adaptación de detalles de la alta cocina en cuanto al diseño. Diseño en dos vertientes: interiorismo y gastronomía. Son numerosos los locales que han contratado a profesionales interioristas para renovar sus negocios o bien para ponerlo a punto, si es de nueva apertura. En este sentido, hay que indicar que lugares como Molino Tapas y Viavai, en pleno centro chiclanero, han utilizado lo antiguo, como punta de lanza de lo moderno.

En el caso del local de la cuesta Hormaza, se ha remozado el patio interior, con una infinita estantería de madera donde se ubica la extensa carta bodeguera. Viavai ha contado para la apertura de su local, antes ubicado en el Novo, con Saldaña Arquitectura, especialistas en interiorismo. Estos dos establecimientos comparten que fueron antiguas bodegas y que han sido aprovechadas para darle un estilo más clásico. Sin embargo, sus cocinas son modernas. Buscan más el concepto de “gastrobar”, donde comer es mucho más que alimentarse.

Bajo este mismo concepto podemos encuadrar al Mercado Santa Ana, enclavado dentro de una amplia y antigua casa del siglo XVIII. Con forma que recuerda a los puestos del Mercado de Abastos, el diseño interior es obra de Aurora Gámez, decoradora, entre otros, de La Capilla de la Bolsa en Madrid o el Hotel y Restaurante Pamplona Catedral, en tierras navarras. En concreto, en el estilo del Mercado Santa Ana se observa una “mezcla de elementos industriales con detalles vintage”, en palabras de la propia Gámez.

En el apartado de renovación encontramos dos eternos locales, que llevan años de experiencia al servicio de los comensales y siguen reinventándose: Popeye y Cachito. Si bien sus nombres no son tan evocadores como los anteriores, ambos mantienen esa esencia turística, adaptando los productos que ofrecen a las nuevas tendencias.  Sin ir más lejos, Restaurante Popeye, en la carretera de La Barrosa, cerca del arroyo Carrajolilla, ha compartido interiorista junto a ViaVai y ha pasado de ser una venta de carretera a todo un lugar donde vivir “una experiencia gastronómica inolvidable, conjugando el sabor de la Sierra y el Mar, con las marismas y los esteros”, según palabras de la dirección.

En cuanto al estudio interioristas, desde Saldaña Arquitenctura comentan que “para el diseño partimos de la idea de mantener el estilo de la primera reforma, hecha hace unos años en el comedor de los Esteros, y crear así una nueva imagen más actual y acogedora”. La bodega ha sido otro de los motivos para acometer la reforma ya que “el restaurante ofrece una amplia y excelente calidad de caldos que merecían un espacio acorde”. Otro objetivo que pretendía la dirección del restaurante era potenciar la zona de barra, apostando por la creación de nuevas tapas. Por ello, “quisimos dotar a esta zona de luz natural e integrarla con el resto de espacios”.

Algo parecido le ha ocurrido a Cachito, establecimiento que nació en la Alameda del Río y que se expandió, por el año 1994, al Novo Sancti Petri. En la actualidad ha vuelto a renovarse, con un diseño más vanguardista, propio del lugar donde está enclavado.

En Chiclana y, en general, en toda la zona de la costa de la provincia de Cádiz, se observa un desarrollo con un alto nivel en todo lo que se refiere a hoteles, chiringuitos y establecimientos de hostelería. “Ahí es donde se nota que los empresarios que están más dedicados al turismo, que son los que primero han notado esa demanda por parte del cliente, lo han puesto en práctica”, cuenta la interiorista Aurora Gámez. Chiclana es también un referente en cuanto a la evolución de los chiringuitos que, a día de hoy, han apostado por un concepto más espectacular y están muy cuidados. Esto sucede también con sus cartas. Se ha pasado, en la mayoría de lugares, de los menús clásicos de primer, segundo plato y postre, al formato de “tapería”, donde las degustaciones son las protagonistas. Manteniendo la calidad, pero añadiendo una idea moderna, con recetas y presentaciones de la más alta cocina. Experiencias gastronómicas vanguardistas que se pueden degustar en lugares privilegiados. Este doble camino ha relanzado a muchos negocios y le ha dado a la zona un nivel destacado, como así lo atestiguan los premios y reconocimientos que están recibiendo cada uno de ellos, teniendo siempre en cuenta esa tercera característica tan necesaria, como es el servicio.

Con estas nuevas formas, nuevos diseños, conceptos, estilos y, en definitiva, una perspectiva distinta a la hora de entender los negocios hosteleros, se apuesta por un marcado carácter turístico, subiendo a la ciudad varios peldaños de la escalera de la excelencia turística. 

“Si no tienes una imagen cuidada, es muy difícil entrar en el mercado”

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La interiorista Aurora Gámez es conocedora de la realidad que está experimentando la ciudad en estos momentos. Entiende que lo que está sucediendo es que hay una competencia “tan feroz” en el sector de la hostelería que “antes era suficiente con ofrecer un buen servicio y una buena comida”. Ahora, con la llegada de “nuevos conceptos” de comida y bebida, así como el nacimiento de nuevas franquicias, ha acabado imponiéndose el hecho de que “si no tienes una imagen súper cuidada, difícilmente consigues entrar en el mercado”. Según Gámez, primero hay que tener “un buen diseño decorativo, esto ya te autoselecciona el mercado, y luego hay que sumar una buena comida y dar un buen servicio”. Aunque la tendencia ahora “gira más por mezclar elementos industriales con vintage”, los profesionales del sector intentan meter ya “lo que va a ser muy popular dentro de un año o dos, que será una vuelta a un estilo más francés, mezclando lo barroco con lo minimalista”. Una mezcla “difícil pero bonita”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here