Francisco Cifredo denuncia que la Ley de Memoria Histórica ha sufrido un “frenazo interesado del Gobierno”

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Ley de Memoria Histórica
Ley de Memoria Histórica

J. M. Reina /Chiclana
La Ley de la Memoria Histórica, unaherramienta por la que se reconocieron y ampliaron derechos y se establecieron medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, cumple diez años de vida. Un tiempo en el que un gran número de asociaciones y colectivos han desarrollado una ingente tarea en favor de la dignificación, localización y exhumación de cientos de represaliados.

Uno de esos colectivos que no ha cesado en la tarea de dignificar a quienes fueron enterrados en cunetas y fosas comunes tras ser fusilados es el de la Memoria Histórica de Chiclana, al que estos diez años ha dejado un sabor agridulce.

“No cabe la menor duda de que la Ley de la Memoria Histórica era una herramienta muy necesaria para cerrar esa herida que quedó abierta en aquel tiempo tan oscuro y que produjo tanto dolor en muchas familias, incluidas las de Chiclana de la Frontera”

, señala Paco Cifredo, representa de Memoria Histórica de Chiclana.

“No obstante”, lamenta, “en estos últimos años ha sufrido un frenazo interesado por parte de un Gobierno sustentado por un partido en el que aún militan muchos herederos de ese periodo oscuro que provocó el fusilamiento indiscriminado de miles de personas en España por el simple hecho de tener ideas políticas o militar en sindicatos como la CNT, como le ocurrió a mi bisabuelo”.

Esperanzado en la reactivación futura de la ley con un cambio de Gobierno, Cifredo también lamenta que, “pese a los importantes esfuerzos que se han realizado a través de innumerables catas, aún no hemos podido dar con esas fosas que se cavaron en el antiguo cementerio de Chiclana y en las que se enterró a un gran número de personas”.

Una de las posibles razones de este no hallazgo es la posibilidad de que, “tal y como hemos podido conocer a través de relatos de algunas personas, muchos de los restos de los cadáveres fuesen arrojados a un antiguo pozo. Cavidad que con posterioridad fue tapada con hormigón”. “Un pozo de huesos que, obviamente, ha sido imposible de detectar a través del geo-radar”.

Aunque desde la asociación se ha intentado recopilar información entre las personas que vivieron ese periodo oscuro, “muchas”, subraya, “tienen todavía miedo a hablar”.

“Nosotros”, asegura Cifredo, “no vamos a abandonar esa búsqueda y, de forma paralela, vamos a seguir desarrollando actos en favor de la dignificación de todos los represaliados, tarea en la que hemos encontrado el acompañamiento del Ayuntamiento”.

“No se trata”, concluye, “de venganzas y rencores, tan solo queremos dignificar a las personas y que puedan cicratizar las heridas aún abiertas”.

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