El libro en el Museo

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Con motivo del Día Internacional del Libro, cabe destacar que estas obras están muy presentes en las exposiciones del Museo

La presencia del libro en el Museo de Chiclana es una constante. Y lo es en dos sentidos.
Los libros están constantemente presentes por estarlo en la Exposición Permanente del Museo a través de autores y autoras de Chiclana o estrechamente vinculados a nuestra ciudad, como son los casos de Magistral Cabrera, Frasquita Larrea, García Gutiérrez, Francisco Montes “Paquiro”, Cecilia Bölh de Faber -o sea, Fernán Caballero” y Fernando Quiñones, entre otros.

Obras literarias y no literarias. Libros en fin.
Pero aparte esta presencia permanente, el libro está presente también de manera constante, aunque ocasional, en nuestro programa expositivo anual a través de las Exposiciones Temporales.

En un afán de no confundir programación expositiva con mera yuxtaposición de exposiciones en el calendario, solemos tomar fechas señaladas y efemérides que nos ayuden a vertebrar dicha programación a fin de que ciertamente lo sea y lo parezca.
A este respecto, y en un espacio eminentemente cultural, tenemos como fecha inevitable -que ni podemos ni queremos olvidarla- el día 23 de abril, el Día Intenacional del Libro.
Así, año tras año -y desde 2014- hemos ido mostrando a cuantas personas nos visitan a adentrarse, desde perspectivas diferentes, a la realidad del libro.
Fue con Manent (2014) -título que remite a la lucha contra el olvido de lo oralmente dicho- que arrancamos.

Desde 2014, el Museo ha venido mostrando la realidad del libro

En aquella ocasión propusimos -a través de piezas originales, de facsímiles y de piezas creadas ad hoc para tal ocasión- una aproximación al origen de la escritura -alfabetos, soportes, útiles-; a libros manuscritos en forma de volúmenes o rollos, o ya en forma de códices; a los orígenes de la imprenta, encuadernaciones, etc…
Una exposición de gran valor didáctico que la comunidad escolar supo aprovechar dotando de especial sentido nuestro trabajo.

Pero como el libro es más que sólo textos manuscritos o impresos, ideamos, en varias entregas, la propuesta “Más que palabras”.

Las exposiciones temporales acercan diferentes obras literarias al público

Dentro de ella se integraron exposiciones como El arte de la ilustración (2014) -con ilustraciones originales y ediciones impresas del múltiples veces premiado en este ámbito Enrique Quevedo-, Manuscritos ilustrados del Medievo a los albores de la imprenta (2018) -donde nos acercamos, a través de los códices miniados, al Románico y al Gótico, y al reto que supuso para la imprenta mantener la belleza de los libros a través de la ilustración- y Palabras desplegadas -preciosa exposición de libros desplegables que, pensados no sólo para la gente más joven, hizo las delicias de visitantes de todas las edades.

La unión de otras conmemoraciones con la fecha de Día de libro, dio lugar a Exposiciones Temporales de enjundia.

Por ejemplo, Los siglos de oro, y algunos más (2016) o Las armas y las letras (2017).
En la primera, recordamos la inexactitud del concepto “siglo de oro” en singular y, al hilo del centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, nos adentramos en la literatura española del Renacimiento y el Barroco, atendiendo, además, a obras capitales del medievo y a obras posteriores al siglo XVII también.

Autores y movimientos literarios están presentes en el Museo

Por su parte, la segunda de estas muestras, y un poco eco aún de la primera, nos condujo -con la colaboración del Museo de la Marina de San Fernando- a la vida apasionada y apasionante de algunos autores que igual manejaron la pluma que la espada: Garcilaso, Cervantes, Lope, Calderón y tantos otros.

Palabras para acercarse al proceso creativo del autor

Porque el libro es, más allá del objeto físico, esa reunión de palabras que nos buscan, concebimos exposiciones de manuscritos, de borradores primeros, a través de los cuales nos acercamos -grafólogos aficionados- al carácter de los autores o a la intimidad misma del mismísimo proceso creativo.

Al intento de adentrarnos en esta intimidad del autor, responden algunas de las Exposiciones Temporales celebradas en el Museo de Chiclana como es el caso de De puño y letra (2019) -un viaje, desde el siglo XVI a la actualidad, por los renglones manuscritos de autores varios, desde Tomás Moro a Mario Vargas Llosa- o la que actualmente se podía visitar bajo el título Un amor correspondido (2020).
En esta última, la conservación de la correspondencia privada de Neruda con Albertina Rosa Azócar por parte de la destinataria, pone ante nuestros ojos prosas y poemas del nobel chileno.

En ésta estábamos cuando el coronavirus apareció cerrando nuestras puertas.
Temporalmente también.

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