Manuel Barberá, Manguita

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LUIS ROSSI/Chiclana

Cuenta la leyenda que cuando Moisés separó las aguas para que los hebreos escaparan de los egipcios, ya estaba ‘Manguita’ en un despesque jalando las redes con cientos de langostinos y doradas saltando. Cuentan que era un pescador insaciable, y eso que no quiso trabajar cuando, en sus años mozos, su padre, de familia marinera, le quiso embarcar. Habló incluso con el capitán de la almadraba para “hacer de él un hombre” y darle una oportunidad, pero prefirió dar viajes de Sancti Petri a Chiclana en bicicleta a por el pan. Cosa que cambió al poco tiempo. 

Los isleños que trabajaban con su abuelo, por utilizar éste un ‘arte’ de pesca autofabricado con los aros de bicicleta (denominadas mangas), le bautizaron con este apodo que, a día de hoy, es más que reconocido en Chiclana. Pasado el tiempo, sus dotes como patrón y su pericia en la pesca le fue convirtiendo en una persona reconocida por Sancti Petri y por la propia Chiclana. 

Cuentan que los antiguos propietarios del gaditano Hotel de Francia y París le cogieron tal aprecio que invirtieron en unas salinas por sus consejos, donde Manuel Barberá estuvo trabajando casi 15 años. Allí conoció, de primera mano, las bondades del pescado de estero, volviéndose un férreo defensor. Eso hizo que montara una pescadería y en un pequeño bar, allá por la Huerta El Retortillo, se le amontonaban los clientes, sabedores de que lo que comían era productos de primera calidad. “De la mar al plato”, en este caso, sin ningún tipo de dudas. De pronto cogió tal fama que se convirtió en una marisquería sonada en la provincia y, de ahí, a lo que es hoy. 

Dicen que el propio Felipe González le predijo, en una vuelta en barco, la crisis que vendría y esto le hizo “guardar dos pesetas que se ganaba en verano, para cuando llegara el invierno”, como el propio Manguita cuenta. Y es que Manuel sigue buscando la calidad en sus productos porque “con lo bueno se echa casta, con lo malo te vienes abajo”. De esta forma, con hijos y nietos al cargo del negocio ‘Manguita’ sigue levantándose temprano para abrir el bar y reunirse con sus amigos a contar historias con el mismo salero que se puede llenar de los esteros. 

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