No le des la espalda

pancarta autismo
No debiste ser tú, no me debió de tocar. No tocaste en mi puerta nunca, ni siquiera te vi aparecer pero fuiste calando poco a poco en mí hasta que me lo hiciste ver, estabas ahí, habías llegado. Ya sabía que algo no cuadraba pero no quería tu puerta, tu puerta no.

No te voy a negar que al principio no quería verte incluso me molestaba escuchar tu nombre, me dolía que me buscases a mi ¿qué te había hecho yo para que entrases y dieses un vuelco a mi vida de esa manera? Te rechacé, te di la espalda, no te quería en mi vida pero te empeñabas en entrar, no me dejabas opción.

Te repugné un día tras otro mientras veía como se hacía daño la persona que más me costó traer a este mundo, te tenía clavado en lo más hondo de mi alma pero sabía que no te irías jamás . En el fondo sabía que me tocaría convivir contigo por el resto de mi vida como si de un “si quiero se tratase”.

Un día como otro cualquiera decidí observarte, acercarme a ti, comprenderte, abrazarte, nunca pensé que estaba equivocada, que cegada me hallaba pero, perdóname, no volverá a pasar de verdad, te lo prometo. Ya te he aceptado en mi vida, ya convivo contigo en mí día a día, ya comprendí que a veces vienen ráfagas fuertes de levante pero siempre acaban amainando como si de un temporal se tratarán.

Mis ojos han cambiado su visión, jamás entenderé porque intentaba echarte pero compréndeme, intentabas hacer  daño a lo que más quería, que necia, como pude llegar a pensar eso. Ahora somos fieles amigos, nos comprendemos, ya sé que necesitas en cada momento, ya estamos avanzando, estamos cambiando, estamos madurando, son diez años desde que nos conocemos y sé que estarás para toda nuestra vida, pero no nos importa, viviremos juntos, lucharemos juntos, disfrutaremos juntos con tus suscripciones a canales de youtube, nos cambiaremos juntos para lanzarnos a la piscina  y sobre todo, estudiaremos juntos, eso que tanto te gusta, tus radiografías, tus trenes, tus pasos de semana Santa y todo lo que entre en tu vida porque al fin y al cabo, es tu vida y debes decidir vivirla a tu manera, yo sólo estaré agarrada a tu mano en todos tus momentos.

Ahora solo quiero gritar al aire, que lo conseguiremos pero sobre todo decir que  no es un enemigo, nunca lo fuiste, sólo es un trastorno que nos trastorna la vida al principio pero que nos da bastantes  alegrías también. No le des la espalda, sólo abre tu corazón al autismo.

     Para mis toros de Miura

Carta de MªDolores Ortiz González, Pedagoga Capacita2 La Janda.

Gabinete pedagógico para personas con discapacidad

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