Primer curso

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Desgraciadamente se han cumplido los primeros nueve meses de la manida pandemia de COVID-19 en nuestro país, lo que sería equivalente a un curso escolar.

Este final de curso, de “primero de Cororavirus” coincide con las primeras apariciones de las tan ansiadas vacunas que pondrán fin a este funesto episodio.

Así, la farmacéutica Moderna presentaba esta misma semana una vacuna que resolverá el problema a un 95% de las personas que tengan el privilegio de adquirirla, porque aquí, queridos lectores, que nadie olvide que tras esta terrible enfermedad hay un lamentable negocio.

Como no podía ser de otra manera, como cuando otra farmacéutica, Pfizer, anunciara su solución, las bolsas han actuado de manera alegre, subiendo dividendos, ante la esperanza de una pronta recuperación de nuestra maltrecha economía. Podríamos decir que esta habría sido el fin de fiesta de esta primera convocatoria.

Como muchos sabrán a las fiestas de graduación no solo asisten los que han aprobado, también los que han sacado terribles calificaciones y, echando la vista atrás, creo que algo hemos aprendido durante este periodo de tiempo.

Ya sabemos que esos mismos que aplaudían con entusiasmo los primeros días, no mostraron pudor alguno para celebrar cuantos encuentros familiares se les presentaban, con lo que les tendremos que dar un suspenso en conducta social, con el agravante de falta de moralidad.

El aprobado, incluso el sobresaliente, como siempre para los sufridos médicos y enfermeros que, a pesar de asistir a clase sin medios, abandonados a su suerte por las administraciones, han perseverado y han salvado miles de vidas aún a riesgo de perder las propias.

Deberán repetir curso todos los establecimientos que no han estado a la altura, como algunas de las oficinas bancarias de la localidad, que han tratado a los usuarios como a auténtico ganado, hacinándoles a las puertas de sus sucursales, cualesquiera que fueran sus edades o condiciones. Un cero patatero, queridos.
Notable al esfuerzo de comercio y hostelería locales y a los hoteles, forzados por primer año a cerrar durante la temporada baja, cosa que nunca había pasado antes en la localidad.

En fín, así nos podríamos pasar el día. Solo espero que este próximo “segundo de Coronavirus” se nos note la veteranía y sepamos atajar estos estudios de manera responsable para, al menos, sacar el aprobado raspado.

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