Rehabilitando el café

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Antonio Barba

ANTONIO BARBA

Catedrático de EU del Dto. de Medicina de la UCA

Podríamos decir del café, con respecto a sus efectos sobre el corazón, aquello de de: “Cría fama y échate a dormir”, y  nada más cierto, ya que desde hace muchos años le hemos achacado culpas  y perjuicios que no tenía, sobre todo sobre  nuestro corazón y sistema nervioso.  Al igual que ocurría hace unos años con los pescados azules, parece que al café  también le ha llegado la hora de reivindicar sus efectos positivos y saludables.  Estudios recientes en publicaciones científicas desmitifican los efectos negativos del café sobre nuestra salud, especialmente la cardiovascular, aunque también sobre otros aspectos de nuestro organismo. Estos estudios, han puesto de manifiesto que un consumo moderado de café se asocia con una reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.  El estudio curiosamente va más allá y establece  que el menor riesgo de sufrir problemas de corazón se consigue con un consumo de 3 a 5 tazas diarias.  Paradójicamente, y en contra de lo asumido hasta ahora por todos, un consumo elevado, no se vincula a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.En otra línea de estudio, y en relación con otras enfermedades, se ha establecido también que la toma de café se relaciona con una mayor protección a padecer diabetes, cáncer de próstata o de piel, además de poseer efectos hepatoprotectores que se evidencian  más en paciente con hepatitis C. A excepción de la cafeína y una gran cantidad de antioxidantes, desde el punto de vista nutricional,  el café no nos aporta nada extraordinario, sin embargo hemos de reconocer que sus efectos beneficiosos son más evidentes sobre nuestro estado de ánimo y actitud que sobre otros órganos.  Nuestro primer recurso cuando nos levantamos para iniciar el día es tomar un buen desayuno en el que figure un reconstituyente café y durante el día muchos de  nosotros recurrimos a él para recuperar ánimo, concentración, superar el cansancio y generar energía y a veces inspiración.  De eso, de inspiración, hablan muchos insignes artistas, de cómo el café se las despierta. Alrededor de una taza café se ha realizado tertulias célebres y tomado decisiones que han sido determinantes en la historia de la humanidad. Unamuno, un adicto a los cafés-tertulias muy de moda en determinadas épocas, decía “he dicho alguna vez, con escándalo acaso de ciertos pedantes, que la verdadera universidad popular española han sido el café y la plaza pública”. Y si hemos de ser justos deberemos reconocerle al café su capacidad de estimular nuestra mente y generar alrededor de él  ambientes cálidos, confortables y el deseo de acordar más que de disentir. Pero bueno, los médicos deben ser como Santo Tomás, si no ven, no deben creer y esperar a nuevos estudios para poder decirles a sus pacientes lo que afirmaba  sobre el café Johann Sebastian Bach en el aria de la Cantata del café, “el café es un bálsamo para el corazón  y el espíritu”, y aconsejar con un refrán español que dice “tomar un buen café es salud, pero sobre todo placer”.

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