Trágico final de una aventura en Atlas

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Gustavo Virués, chiclanero de 41 años, es repatriado a España tras sufrir un accidente mientras escalaba la Cordillera Atlas de Marruecos

L.R. / AGENCIAS /Chiclana

Un año entero preparando un viaje de una de sus pasiones. La aventura, el deporte de riesgo, alpinismo… las maletas preparadas para otro viaje, otra experiencia, la última de su vida. Gustavo Virués era abogado, estudió Derecho en la Facultad de Granada y allí conoció a sus compañeros de aventuras, Juan Bolívar Bueno y José Antonio Martínez, que también perecería en tan funesta experiencia.

Virués, chiclanero de 41 años, utilizaba el deporte de aventuras como una forma de olvidarse del día a día. El chiclanero era presidente de una asociación de deportes de aventura desde el año 2000, con la que organizó el viaje al país africano con un grupo compuesto por nueve personas.

Según fuentes familiares, ese año fundó la asociación Bahianatur, especializada en deportes de aventura relacionados con el medio natural, como montañismo, kayak, escalada y alpinismo. De hecho, la última visita a la cordillera Atlas de Marruecos no había sido la primera, por lo que no eran desconocidos estos lugares para el abogado.

La expedición a Marruecos la había estado preparando durante un año junto al resto de miembros del grupo que le acompañaban, un total de nueve personas, entre las que están los otros dos espeleólogos que resultaron atrapados.

Un problema personal de última hora impidió a su primo, Víctor Rangel, sumarse al proyecto “Atlas 2015”, una iniciativa que Gustavo Virués y José Antonio Martínez habían impulsado. “Llevaban un año planificando esto al milímetro”, explica.

Víctor Rangel sólo cree que “un accidente, que haya fallado algún material” pueda ser la causa de la tragedia, a la espera de que la tercera persona que iba con ellos, el policía granadino

Juan Bolívar Bueno, de 27 años, pueda contar qué sucedió. Este agente fue rescatado y hospitalizado “al límite de las fuerzas”.

A la espera de conocer las causas, lo que sí asegura el portavoz de la familia es que la expedición estaba suficientemente preparada.“Gustavo había hecho esta ruta hace años, la conocía.

De hecho tranquilizaba a su mujer diciéndole que ahora iba a ser más fácil porque entonces la hizo en invierno”, explica su primo.

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“SUPERMETICULOSO”
Además de ser “conocedor” de la zona y de tener experiencias en otras montañas como los Alpes, el espeleólogo gaditano era, según su primo, “supermeticuloso, siempre pendiente de él y de los que estaban alrededor”. Gustavo Virués y José Antonio Martínez eran dos de los fundadores de Bahíanatur, la asociación con la que, como tantas otras rutas y excursiones, habían preparado el proyecto “Atlas 2015”, que emprendieron con un grupo de apasionados al deporte de montaña de distintos rincones.

Seguramente el deseo de compartir la experiencia que tuvo hace años llevó al abogado a seleccionar esta zona del Atlas marroquí para su próximo reto.“Bahíanatur tiene entre sus objetivos conocer la naturaleza y darla conocer, para que conociéndola la gente aprenda a valorarla”, explica el primo del abogado fallecido.

Para preparar este nuevo reto el grupo había llevado a cabo entrenamientos en la sierra de Gredos, en Madrid y en Málaga. “Habíamos comprado material específico”, asegura.Dentro de los preparativos se elaboró un informe “al detalle” de cada una de las jornadas y de cómo, quién y con qué material se haría cada fase.

Lo curioso del asunto es que el fatídico día del accidente en ese dossier estaba programado que el grupo se dividía “por el nivel de los componentes” entre un camino más fácil y otro más difícil, “un barranco con dos paredes muy verticales y muy próximas” en el que se produjo el accidente que ha causado la muerte de Gustavo Virués y su compañero, José Antonio Martínez.

LABOR SOLIDARIA
Hace ya unos siete años el abogado y presidente de la entidad Bahianatur, fenecido en la cordillera Atlas de Marruecos, inició un proyecto vinculado con los jóvenes para luchar contra la drogodepencia. Su intención era la de utilizar un velero que hubiera sido decomisado por la Audiencia Nacional, precisamente, proveniente del narcotráfico.

Así, a finales de noviembre en el Diario de Cádiz se publicaba una entrevista donde destacaban que “desde la asociación se ha planteado la creación de un lugar suficientemente sugerente donde atraer a los participantes a la iniciativa, que no serán otros que el sector de la población en riesgo de sufrir toxicomanías, un lugar que sirva de eje a una serie de talleres pensados para captar el interés de los jóvenes de una forma activa, divertida y didáctica, con actividades como por ejemplo la instrucción marinera, el buceo deportivo, el avistamiento de cetáceos, etc”.

Este accidente ha sido un mazazo para familiares y amigos que tenían en la figura de Virués todo un refente. Sus múltiples viajes a Islandia o los Pirineos, lo hacían un gran conocedor de la materia, antes del fatídico día del que todavía no se sabe qué ocurrió realmente.

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