“Tras mi paso por España entendí que no le damos valor a lo que tenemos en Senegal”

0
75

Tamara Ariza/Chiclana

Le llaman el hijo pródigo de Senegal. Vino a España hace más de una década, con tan sólo 22 años, buscando cumplir un sueño y encontrar una vida mejor. Sin embargo, varios años después, decidió volver a su país para mostrar a sus jóvenes compatriotas que no es oro todo lo que reluce y que merece mucho más la pena luchar por la prosperidad del país africano del que procede.

-¿Cómo imaginaba que iba a ser su vida en España?
Cuando vas a un lugar desarrollado y civilizado imaginas que vas a pasar de todo excepto hambre, que no te vas a ver en la calle. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el sueño de vivir ‘El Dorado’ se te cambia, cambia la percepción de lo que es el concepto de desarrollado.

-¿Encontró rechazo u hospitalidad en los españoles?
Hubo un punto de inflexión marcado por el aprendizaje del idioma. Cuando llegué a España no conocía el idioma, por lo que me resultó muy difícil adaptarme. Pero cuando aprendí español y conocí a gente en muchas partes de España, mis relaciones personales comenzaron a cambiar, en mi vida hubo un antes y un después a raíz de aprender el idioma.

-¿Cómo le influyó el comienzo de la crisis en España?
Cuando yo llegué, en 2006, aún no había comenzado la crisis de manera oficial en España, pero sí es cierto que a partir de 2008 la situación de ser inmigrante en este país cambió mucho porque, antes de la crisis, había mucho trabajo en el campo, en la construcción o en la hostelería y la mayoría de trabajadores en esos sectores eran inmigrantes, pero cuando España se encuentra sumida en la crisis, los españoles ven a los inmigrantes como una amenaza ante la falta de trabajo. Ahora los españoles quieren trabajar en lo que sea por lo que el discurso hacia la presencia de inmigrantes cambia mucho. Piensan que los inmigrantes vienen a quitarles el trabajo, que son delincuentes… hay mucha crueldad ahora.

-¿Cuál fue su recorrido en España?
Cuando llegué a Canarias en cayuco me llevaron a un Centro de Internamiento de Extranjeros, de ahí me llevaron al CIE de Aluche, en Madrid, de allí me llevaron a Castellón y ya allí fue cuando me encontré con la vida real. Salí del CIE pero pasé muy mala época, por lo que decidí probar suerte en Murcia, allí encontré la fórmula para cambiar mi situación, encontré amigos, empecé a aprender español, encontré trabajo y mi suerte comenzó a cambiar. Fue entonces cuando decidí escribir mi libro ‘3.052, cumpliendo un sueño’, cuyo título hace referencia a los kilómetros que separan Dakar de Murcia. Antes de salir de Senegal yo hice una promesa a mis amigos, que si salía de esta con vida escribiría un libro para contar mi historia. Parte de esos amigos que viajaron conmigo se quedaron en el mar así que, con más razón si cabe, tenía que cumplir esa promesa. En ese momento mi vida dio un giro. Me invitaron varias universidades españolas para que fuera a dar charlas y contara mi historia. También he participado en muchos congresos y he intervenido en casi todos los canales de televisión. Hasta que en 2013 decidí volver a mi país.

-¿Qué le hizo volver?
Cuando salí de Senegal yo tenía muy claro que mi objetivo era conseguir un potencial y volver a casa, una decisión difícil porque me había costado mucho llegar hasta aquí y tenía miedo de volver a Senegal y fracasar en mi proyecto. Pero por otro lado pensaba que, si me quedaba en España, no ayudaría nada en Senegal, que era donde más me necesitaban. Yo quise volver a Senegal para formar parte del cambio, trabajar para mejorar la situación allí. Para ello fundé la ONG llamada Hahatay, para compartir con la gente de mi pueblo todo lo que había aprendido durante mi estancia en España.

-Una vez que vuelve, el consejo que le da a los jóvenes de allí es que no vengan a España…
Bueno, yo no tengo derecho a decirle a la gente que no venga, pero creo que, en cierto modo, puedo compartir lo que yo he vivido aquí y decirles que si nosotros no le damos valor a lo que tenemos nadie se lo va a dar. Nosotros tenemos que trabajar para mejorar nuestras condiciones. Tenemos que dejar de mirar el horizonte y mirar más nuestro entorno. Eso me ocurrió a mí, que sólo miraba al horizonte, que era Europa, pero mi entorno más cercano, lo que yo podía mejorar y a lo que yo podía dar valor, no lo veía.

 

Colaboración con ‘Un mar de ideas’

Mamadou Día ha estado recientemente en Chiclana, en concreto ha estado trabajando en el proyecto ‘Un mar de ideas’, que lidera Desiré Olivero, junto a un grupo de psicólogos y pedagogos involucrados en una iniciativa que pretende impulsar la educación en valores. Durante su estancia en Chiclana ha podido conocer la ciudad y compartir experiencias con educadores profesionales e incluso ha podido compartir una jornada de reflexión con niños chiclaneros en el marco incomparable de la playa de la barrosa. El joven explica que “estamos promoviendo una educación diferente a lo que tenemos porque ahora estamos más preocupados por competir que por compartir”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here