Un destino que va mucho más allá del sol y la playa

El Museo del Vino y la Sal, el Castillo de Sancti Petri, la Ermita de Santa Ana o el propio Mercado se antojan visitas obligadas para adentrarse en la historia de una localidad llena de atractivos y para disfrutar más allá de los meses de verano

0
104

Aunque a Chiclana se la conoce a nivel turístico por sus playas y las agradables jornadas de sol de su cálido verano, este destino, uno de los de mayor auge en los últimos tiempos, es mucho más que eso.

Y es que a sus incuestionables atractivos  estivales la localidad une otros muchos relacionados con su historia, tradiciones y entorno natural. Lugares, algunos, que, sea usted visitante o chiclanero, le proponemos descubrir a lo largo de este periodo de ocio, relax y diversión.

El primero de ellos es el Museo del Vino y La Sal, un espacio, localizado en el centro de la ciudad, en el que se plasman de forma detallada y amena las tradiciones más enraizadas de esta tierra de blancos, verdes y azules.

En él podrá descubrir ese pasado en el que en Chiclana se localizaban más de 80 bodegas y casi 40 salinas destinadas a uno de los productos más característicos de la localida, la sal. Un recorrido   por la historia del vino que se puede completar por las bodegas que aún mantiene  abiertas sus puertas.

Referencia paisajística de primer nivel de Chiclana, el castillo de Sancti Petri es uno de los grandes iconos históricos de la localidad

Su historia es larga, muy larga, y los historiadores  sitúan en  1610 la construcción de su torre-atalaya, edificación que se mantuvo solitaria hasta el siglo XVIII.

El castillo se puede visitar de la mano de las numerosas empresas que operan en el poblado de Sancti Petri. Es este otro de esos lugares mágicos de la localidad que merece, y mucho, la pena visitar en este tiempo.

BALCÓN A LA BAHÍA

Atalaya privilegiada de Chiclana de la Frontera, la Ermita de Santa Ana,  obra de la segunda mitad del siglo XVIII, es visita obligada para aquellos que disfrutan de los balcones privilegiados.

Desde el mirador que se levanta a sus pies se puede observar una de las estampas más completas y espectaculares de Chiclana.

Asimismo, asomada al Parque Natural de la Bahía de Cádiz, Chiclana de la Frontera es uno de esos paraísos naturales en los que, al abrigo de un ‘mar’ de marismas y esteros, se escenifican labores artesanales que, como si el tiempo no hubiese pasado, hunden sus raíces más profundas en las civilizaciones fenicia y romana. Un paraíso natural que se interpreta en toda su dimensión en el Centro de Recursos Ambientales ‘Salinas de Chiclana’, ubicado en la Salina Santa María de Jesús, en pleno corazón del Parque Natural. Esta instalación, ideada para la recuperación, conservación y difusión de los recursos naturales y culturales del Parque, cuenta con un centro de interpretación de las salinas.

A los atractivos paisajísticos la localidad suma grandes referentes de su historia y patrimonio, entre los que destacan la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, el Arquillo del Reloj, la Iglesia de San Sebastián o el Museo de la Ciudad, que se ha convertido en un espacio privilegiado para acercarse a hechos y personalidades que a lo largo de los siglos han ido marcando el devenir de la localidad.

En pleno centro de Chiclana, resulta visita obligada su Mercado, lugar en el que a dieron se venden todos aquellos productos que construyen la mejor gastronomía chiclanera. Un paseo por algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad que te acercarán más a sus historia e idiosincracia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here