Una cuesta histórica que enlaza dos barrios

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La cuesta Hormaza fue una de las destacadas calles de la villa Chiclanera.
La cuesta Hormaza fue una de las destacadas calles de la villa Chiclanera.
La cuesta Hormaza fue una de las destacadas calles de la villa Chiclanera.
La cuesta Hormaza fue una de las destacadas calles de la villa Chiclanera.

L.R./Chiclana.-

Coronada por el antiguo Balneario Brake, Hormaza es una de las calles con identidad propia.

Las calles del centro de la localidad chiclanera son arterias bulliciosas de personas que van y vienen, de historias que se cuentan, de leyendas que se crean. Este el caso de la calle Hormaza. Una cuesta que fuera conocida como del Marqués, de San Juan Bautista de La Salle, según los historiadores locales, y que ahora recibe el nombre de una importante familia chiclanera, Caballeros de la Orden, los Hormaza.

La calle está coronada por el inconmensurable edificio Brake, un lugar que fuera un balnerario en el siglo XIX, y que desde 2012 es un espacio multicultural donde se halla, amén de una sala de estudios, el Centro de las Artes. Bajando sus escalinatas, dejando a un lado la calle Santa Ana y siendo punto de encuentro de diversos caminos, se hallaotro de esos edificios con historia. Se trata del Colegio La Salle-San José. Un edificio que alberga toda una comunidad lasaliana de alumnos, profesores con un marcado carácter religioso.

Justo enfrente queda anclado El Molino, una vieja bodega reconvertida en lugar de restauración, regentada por dos hermanos Ávila. La historia de esta saga nace con José Ávila (El Gordo Ávila), abuelo de los actuales gerentes, que creara el Bar Bistéc, donde su plato estrella era el plato de chuletas con patatas. Con posteridad, este bar fue regentado por José y Juan Ávila Jurado y por sus esposas Carmen Ortega y María Luisa Vallejo. Despues José Avila creó Celebraciones El Molino que funcionó durante unos 15 años. Ya en 2011 comenzó la andadura del restaurante tal y como se conoce hoy.

Siguiendo calle abajo, en la acera derecha se halla la que cuentan fuera la residencia de José Napoleón, más conocido como Pepe Botella, que a primeros del siglo XIX dormitaba durante la invasión francesa. Un escudo en el dintel de la puerta es notario de aquella historia.

Una centro de estudios europeos se une también a la oferta didáctica, junto a un Centro de Danza y Música dibujan un pintoresco y variopinto paisaje cultural.

Finalmente, la desembocadura de la calle nos lleva hasta la plaza Jesús Nazareno, al Mercadito Lora, lugar de antigua confluencia y donde también se halla la iglesia conventual de Las Agustinas, sede canónica de la Hermandad del Nazareno de Chiclana. Encrucijada de caminos con solera entre el barrio alto de Santa Ana y las históricas calles del centro.

 

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